LA DECORACIÓN MURAL DE INTERIORES A TRAVÉS DE LA HISTORIAAutor:
MANCERA MARTINEZ MANUEL FERNANDO.
Año: 2003.
Universidad:
SEVILLA.
Centro de lectura: FACULTAD DE BELLAS ARTES.
Centro de realización: FACULTAD DE BELLAS ARTES.
Resumen: Hablar de decoración mural es hablar de revestimiento, y viceversa. Pero qué puede ser admitido como tal es una pregunta incierta. La adquisición o la desestimación de algunos materiales dentro de este campo de la decoración, lo hacen dudoso o carente de juicio crítico y permanente. La evolución de los distintos elementos que lo han ido ampliando a lo largo de la historia, es una advertencia para esperar lo inesperado. En la actualidad, la publicidad es una conocida marca de bebidas, lanza un eslogan que bajo una realidad disfrazada, nos conduce hacia una premisa en la vida del hombre, adaptándose a todos sus campos: 'la gente es imprevisible'. Esta argumentación nos apoya, bajo su lema de libertad inherente en el propio ser, como condicionante para una conducta, que no lo referente a la producción, creación y adquisición de datos existentes, entre todo lo que nos rodea, sea admitida como motor de ese desarrollo formal y estético, sobre el que se producen los llamados revestimientos. Bien es cierto, no obstante, que la sinrazón se encuentra siempre operativa en todo este trayecto constructivo. Sin ir más allá, una de las leyes de la creatividad es la de la casualidad moldeada por la casualidad. Dicho de otro modo, y entendiendo las anteriores argumentaciones, como base, en consideración con la decoración mural, deberíamos constatar como obvio que, para que un tejido, formado por una trama y una urdimbre, que en sus comienzos no era otro que el sustituto de las pieles, que toscamente abrigaban los cuerpos de nuestros antepasados, pasara a revestir las paredes, concibiendo entonces como un tapizado, debiera de dar un salto conceptual. De cubrir al hombre a cubrir al 'yo que habito'. Como subconsciente de esa libertar, se formaliza en detrimento de la misma, la protección del hombre, que admite la reclusión bajo un techo protector aunque aislante, custodio aunque opresor. Al margen del as distintas opiniones que pudieran suscitar estas argumentaciones, posicionaremos estos razonamientos como requisitos para entender resultados posteriores dentro dela propia decoración mural. Bajo esa concepción de 'libertad', en el desarrollo de la decoración mural, como un apartado más dentro del conglomerado cívico, que envuelve a la sociedad y su recreación plástica, se han revestido paredes con porcelana, ladrillo visto, mosaicos, bordados, vidrioâ¦vidrio como recurso para estar protegido aún pudiendo participar de la naturaleza exterior; los bordados, tal vez como casualidad de una colgadura distintiva admitida como una rica piel para nuestro 'yo interno', que contempla su reflejo en nuestro 'yo que habito'; los mosaicos, quizás por sacar de una torpeza negativa su creatividad positiva; el ladrillo visto como la simplicidad de una pobreza puesta al descubierto; la porcelana como una descontextualización del continente o su contenido ..? El capricho causal se sustenta sobre el ya mencionado 'yo que habito'. Pero qué podemos enjuiciar bajo este lema, como el d un 'yo interno', no es otro que el de entender el revestimiento como una apófisis mas de nuestro cuerpo, desligado y casi independiente, pero con un anexo de unión invisible. Antonio Gala, en uno de sus cuentos incluidos en su libro 'El duelo de la herida', y bajo el título de: 'La tiranía del arquitecto', nos muestra el extraño caso de una familia que vivía de vida ajena, al admitir los caprichos de un excéntrico arquitecto como si de los placeres de uno mismo se tratara. Nunca más lejos de la realidad. Como toda dominación su final es inmoral. Lo que en un principio era todo un manjar de belleza contemplativa, sucumbe ante la desdicha de sentirse agredido dentro del 'yo interno', particular e indivisible; haciendo que este se muestre asesino y vengativo, por sacar a la luz sus particularidades y sus apetitos oprimido, por otros resultados necesitados para el 'yo que habito' conformado por nuestro espíritu. Usted, usted, usted e incluso yo, en muchas ocasiones habremos entrado en casa de un conocido o desconocido, para el caso es indiferente, y sin mayor reparo, ante la inquisitoria motivación que mostraran las casi plegarias de nuestro interlocutor, or saber que nos parecía aquella estancia, que para él mismo estaba construida con el más superfluo detalle impropio de una vida personal.., por no 8 matarlo. 1ff8 ., le hemos dicho bajo una ironía disfrazada, que aquellas hermosas paredes le recordaban a .., con el consabido, preciso color.. En definitiva, nadie ama lo de 'otro', y en el caso de que sea apetecido siempre sufre un cambio que sustenta sobre la personalidad. Todo lo que nos rodea, siempre que podamos aprehenderlo lo trabajaremos a nuestra imagen y semejanza. Y el revestimiento, como decoración mural para las paredes de nuestras habitaciones, no deja de ser un objetivo claro dentro de estas miras. Para constatar dichas elucubraciones no estaría de más que se hicieran cómplices, de una noticia que hasta ahora solo quedaba relegada para los familiares y conocidos de una vecina mía. Con los años, siempre hay una vecina a la que se le coge más aprecio que a otra. Una vecina con la que desde pequeño te has sentido muy unido..bueno, para no divagar, puestos en situación: en una ocasión, me dice, 'manolo, tienes que venir a ver lo que he hecho en mis salón', de camino a su casa me comenta: 'me he pegado una paliza, entre el fin de semana pasado y éste, he cambiado el salón cinco veces de color..no me gustaba, a ver que te parece?, tu que sabes más de colores'⦠Que tendrá que ver el saber de color. Pedir consejos a un ajeno sobre el color que poner en una habitación que sólo habitaremos nuestro propio yo y nuestros deseos es como pedir a un daltónico que nos avise de cuando cambia el semáforo. Una vez llegados al salón, pude contemplar como un color melocotón indefinido embriagaba la vista, y lo que me hizo tranquilizarla en lugar de decir que me parecía ñoño fue que al contemplarla no supe si hablaba con ella o con la pared pues casi se perdía por entre sus sombras ya que su falda era de igual color y la blusa casi eran primas hermanas.. Recordé entonces que suele vestir con esa gama cromática casi siempre.., ella es así, se siente feliz así, no sería ella si hubiera puesto otro color. Dicho esto hay que hacer una aclaración con respecto a los materiales antes de adentrarnos más de lleno en una deducción pormenorizada de los distintos condicionantes adjuntos al revestimiento ya la propia decoración mural. En el caso de mi vecina el material empleado es la pintura plástica. Si nos paramos a pensar, sólo hay una motivación para ese uso.. Lo económico..si no, piensen que los cinco cambios efectuados los hubiera hecho con telas.., o con teselas..!? A la hora de admitir un material como revestimiento hay que tender varios aspectos formales en consideración. Materiales+ hombre es igual a casualidades. Casualidades adjuntas a la efectividad. Han pensado ustedes que alguna vez las paredes de su dormitorio estuvieran revestidas de un pobre cartón?; sin embargo esa es la decoración mural en una chavola. Por insólito que parezca, revestirían ustedes sus paredes de excrementos?; sin embargo, algunos pueblos africanos, lo utilizan como tal, para una vez que entran en sus casas, sentirse libres de las inhóspitas moscas que minuto a minuto les subyugan. Cual sería pues la primera conclusión que sacamos? Todo lo que nos rodea puede ser susceptible de utilizarse como revestimiento de nuestras viviendas siempre que devenga en un acomodado bienestar, aya sea formal, estético los objetivos, ello es indiferente. De un lado, pues: Los materiales, 'conocidos como tales', y los aún 'desconocidos para'. Como unificador, El hombre, que actúa bajo los prismas de la comodidad, belleza, estética, complicidad y subversión (tomando en este caso con un cariz positivo). Y del otro lado: La causalidad, como síntoma de proyección, actuación, materialización y visualización. Hemos hablado del sentido económico como condicionante predilecto en la elección de un revestimiento para su uso decorativo. Pero la actividad, el tiempo de realización, el proceso desde su dictamen, pasando por su ejecución hasta su deleite formal como conclusión, es también un condicionante sin duda susceptible de aplicar a la hora de escoger el mismo. No dirán que al igual que mi vecina, suponiendo que hubiese tenido dinero para materializar su 'yo interno' en aquel reflejo de su 'yo que habito', en lugar de pintura plástica, utilizarse, pongamos por caso, fino pan de oro sobre un estuco esmeradamente pulido, y mitigado en su policromía por una delicada veladura melocotón tratada a la muñequilla, hubiese reparado no obstante en su determinación como uso final de la propia técnica..claro que si hablamos de esas delicatessen decorativas, deberíamos posicionarnos ante una persona que puede delegar su creación en manos de un profesional. Pero la cuestión aquí, ya que no es el dinero, no perdamos el hilo, es la del tiempo. Piensen ustedes, los cuatro días que ella empleó para hacer aquello se podían muy bien haber ampliado a meses, con el consiguiente desperdicio de tiempo, dinero y supongo de apatía hacia el resultado. Muchos pensarán: para eso están los proyectos decorativos. Hoy en día panegíricos en su recreación final..pero dejémonos de sandeces. Una muestra, o un proyecto que dudosamente puede ser la pura realidad no encaja con la visualización de esas concluyente materialización. Es decir, la desestimación o aceptación del resultado devengaría en un asentimiento por fatiga súbita tras ver que después del costoso empleo temporal, lo que vemos no es lo que entendíamos. Segunda conclusión: los materiales a emplear deben proporcionar la pronitud en el resultado y la aceptación en sus adjetivaciones estéticas. Un mostrar casi de antemano su valoración en una estimada agonía de efímera temporalidad. Las decoraciones murales raramente son duraderas. Digamos que a expensas de los caprichos, las necesidades, los infortunios, o las catástrofes, no simple permanecen vigentes er in sécula seculorum. Claro que las excepciones que confirman la regla siempre están presentes. Por eso cabría nombrar, como ejemplo de la constancia y el deseo para su satisfacción final que abduce toda posición impropia, dentro de la desgana por su terminación, la Sala de Porcelana Real de Aranjuez que tardó cuatro años en ver la luz. O la capilla sixtina, por todos conocidos, como su resultado final mereció la espera. Cabría también mencionar que estos ejemplos son lícitos de mostrar su imagen perdurable, y que su conservación es necesaria. Pero para contemplar decoraciones murales que han resistido al paso del tiempo no hay que irse muy lejos: casi aquí al lado, en la calle Álvarez Quintero, podemos ver como las salas de una vivienda particular, destinadas para estancias de una joyería selecta, sus paredes están decoradas con pinturas modernistas del siglo XIX. Ejemplos hay muchos, y más aún desconocidos, pero en lo cotidiano, los más usual es reconocer necesario, a demás de la prontitud estimada anteriormente, el inevitable cambio. De nuevo abogaremos al recurso que nos proporciona un anuncio publicitario. Una conocida marca, en este caso de vehículos, nos hace ver que nunca somos iguales. Si identificamos nuestra personaliza con nuestro 'yo interno' y su representación plástica para el recinto de nuestro retiro personal en nuestro 'yo que habito', y entendemos que somos distintos a cada paso, que la vida nos hace distintos momentáneamente, y que lo que queremos hoy no tenemos porqué desearlo mañana..ante esa fugaz estimación del concepto que se expone en el hombre actual, nuestras habitaciones proclaman la misma necesidad. Quizás, se peque con esta acepción del concepto de una superflua identidad. Pero nada más allá de la verdad. Yo no tengo los pelos del mismo color, que cuando tenía tres años, y no se cuantos metros de uñas me habré cortado desde que nací, ..por ejemplo en el dedo meñique, pero sin embargo sigo siendo el mismo. Un ser efímero con el condicionante de existencia perdurable. Lo hemos hecho con los juguetes, lo hemos sido con los 'amigos', lo hemos querido con los familiares, deseado con los trabajos, con nuestros vehículos, con nuestras ropas, con nuestros perfumes, con nuestros gustos, o con nuestros apetitos..Y sin embargo no nos calificamos como la personalización, de un sintético atrezzo para un pensamiento divagante, incostante e impersonal. Aceptamos que hemos cambiado y que aun vamos 8 a cambia 1ff8 r más?.. Por lastimoso que en algunos momentos nos pueda parecer..deber ser aceptado. Pero, dentro de esta apocalíptica descripción del a humanidad, nos gustaría de poder revivir los tiempos pasados, deseados, y en multitud de ocasiones recordados, en cualquier momento? Vaaaale, aceptaremos, pues 'efímeros recuerdos' como animal de compañía. Parafranseando a Juan Antonio Ramírez: no creo, señoras y señores, que hayan estado nunca en la estancias privadas de la Reina madre de Inglaterra, o contemplando los muros de la tumba de Tutankamón; tampoco habréis estado, seguramente, en la casa de Pedro Almodóvar, en las salas de grabación de una compañía de música, o en las celdas de un clérigo del siglo XVIII. Y por causalidad habéis tenido la oportunidad de visitar y conocer su decoración mural de alguno de estos lugares, es altamente improbable que tengáis experiencia personal de todos ellos. Estoy seguro, en cualquier caso, de que no habéis estado nunca en una habitación de la casa de mi abuelo hace treinta años. Y sin embargo, sí tenemos nosotros laguna idea de estos lugares, y de otros muchos similares. Nuestras limitaciones físicas han sido superadas pro las revistas de decoración, pro los reportajes de televisión, por los MMS incluso, por las representaciones en las grandes producciones cinematográficas, y por las descripciones en bocas ajenas. Pese a que estas imágenes nos han llegado de un modo fragmentario, y van acompañadas de complejas y difusas emociones, actúan de un modo poderoso en nuestro inconsciente colectivo. Difícilmente podemos ser originales hoy en día, acomodados a los argumentos del tiempo y el dinero, los recursos formales y estéticos del os que podemos hacer uso, nos incluye dentro de una masa abstracta, conformada en una estética colectiva de pocas variantes. Las pinturas, los plásticos, las maderas, los cristales y los papeles pintados copan el mercado, unos más que otros en la cima de los estimados para su utilización decorativa. Sin embargo la cera, el agua, los alimentos, la luz eléctrica⦠Bien podrían ser considerados como un exquisito revestimiento aún no descubierto o considerado como tal. Tan sólo hay que destramar su incongruente adaptación a un apetito necesario para nuestro reconocido 'yo que habito'. Bajo esos auspicios podemos ver casas que nuestros contemporáneos arquitectos intentan crear la imagen y semejanza de la casita de paja del cuento de los tres cerditos; o casas íntegrantes formadas por tabiques de cristal: o de sacos de cemento dispuestos uno tras otro hasta acotar el espacio y aislarnos del mundo exterior, como si de un 'remake me feel' de trincheras, vestidas de comodidad, se tratase, la creación de aquella casa. Tanto uno de estos materiales insólitos en su utilidad, como un material y reconocido, para desempeñar su cometido sobre el muro, suelen llevar un proceso de adaptación y aceptación social. Como ejemplo, y quizás por considerarlo personalmente como el material revolucionario ante cualquier otro existente, y por ser un amante de los mismos, me voy a tomar la libertad de aplicar los conceptos evolutivos de los revestimientos sobre el Papel Pintado. Si asimilamos que no es el material en sí, el que deber ser entendido como la condicen para una efectividad, sino la contidianida y su uso como síntoma de los descubrimientos en el campo de la decoración mural, nos será fácil introducirnos en el devenier de la propia evolución y sus circunstancias, guiados de la mano, como he dicho, del denominado papel pintado: Muchos sabrán que el origen del papel es un poco incierto. No obstante, a mediados del siglo XV, gracias a la imprenta, el papel que se producía escasamente y a precios elevados, se redescubre y reanuda una nueva vida en la que el mismo empieza a entenderse tal y como lo conocemos en la actualidad. Imagnínense una imprenta del siglo XVI, se está haciendo la tirada de un fastuoso libro en el que se pueden contemplar hermosos ornamentos que más tarde serán iluminados. En ese mismo proceso de iluminación, supongamos que por un motivo u otro, se extienden los distintos papeles para su secado en zonas diversas, y a falta de mayor espacio se empieza a colgar sobre las paredes. O supongan que la mujer del maestro impresor necesita tapar un desconchón con lo primero que tiene a mano. Y que más a mano en un taller de impresión que a un papel impreso. Acaso no pudieron ser sus comienzos?.. La técnica pobremente desarrollada en sus principios, no facilitaba la creación de esos papeles al tamaño que hoy en día conocemos. El denominado papel 'Dominó', que era otro que la cubrición de las paredes mediante hojas de pequeño formato. El ingenio más adelante intentará comercializar estas hojas ya compuestas con un diseño en superficie más extensa, para que sean más fáciles de colocar, y de ahí pasaríamos en el siglo XIX al papel como lo conocemos hoy en día, industrializado en bobinas metreadas, de diseños que pueden enlarzarse en una continuidad infinita si así se desea. Todo ello gracias a los avances técnicos desarrollados en su industrialización, avances que se lograron bajo un deseo de superación en vista de una idealización de su manufactura. Bien entendido, además, uno de los requisitos que se le pedía al material, era la perdurabilidad. Tenía que mostrarse fuerte ante las inclemencias de lo cotidiano. Tanto de la suciedad de las casas de siglos pasados, de modo que pudiera ser lavable, hasta la dureza del mismo, para dotarlo de resistencia al roce y a los golpes. Poco a poco la industria lo irá consiguiendo, al igual que acomodado ya en esta evolución efectiva, considera que puede suplantar a otros materiales haciéndose papeles pintados con imitaciones de toda índole. Y una vez conseguido esto, la apatía empieza hacer mella en su producción. Una vez que se ha conseguido llegar a la cima en lo tocante a evolución técnica, ya que el impedimento nunca lo fue para el diseño o su estética, o al menos no fue su mayor obstáculo, el proceso degenera. La inclusión en el mercado de nuevos productos revolucionarios se infiltrar, suplantado a los hasta el momento reyes de la decoración mural. El papel pintado se puede contemplar tanto en las paredes de viviendas modestas como en palacios reales en cierta época, sin embargo en la actualidad es poco el uso que se hace del mismo. Dinero? ⦠Tiempo? ⦠Variedad?.. No sabemos cuales son los condicionantes que hacen claudicar a un material de suposición preferente en la decoración, pero lo cierto es que deja de ser el predilecto. Esta síntesis evolutiva es semejante a la de cualquier material que conozcamos en la actualidad. De un desconocimiento del propio ingrediente para ser empleado como revestimiento, la cotidianidad y su uso se confabulan con la causalidad hasta que se consigue un lenguaje que descodificamos. A partir de ahí el propio material nos incentiva. La competitividad el mercado nos hace engalanarlo, poderarlo, enriquecerlo.. Todo ya una vez conocido su manejo y desentramados su pormenores técnicos sólo queda agotar las calidades es tétricas del propio material. Hermanrlo con seudo materiales adscritos. Y posteriormente, o a la vez, se hacen usurpadores de otras técnicas falsamente e imitan, en unas ocasiones más acertadas que otras, a otros materiales para avanzar en esa competencia formal sobre el muro. Después sucumbir⦠y resurgir con las nuevas modas, depuración de técnicas o remembranza del propio material. Incluso el recurso de las nuevas técnicas desarrolladas en las exposiciones darían como resultado, si se considerasen merecedoras de ello, como uso de un nuevo elemento a incluir en la decoración mural. Las pegas serían como no, lado de siempre, su resistencia al paso del tiempo. Pero quién no tiene que pintar al menos una vez al año para refrescar su color, tapar humedades o salvaguardar el propio muro? Frescos que imitan naturalezas, papeles pintados que imitan paños, tejidos que imitan esgrafíados, maderas que representan bodegones, mármoles que crean pétreos tapices, tapices que muestran escenas ⦠Infinidad e infinidad de recursos y todos suplantadores de lo que no son. Eso es el propi 8 o revest 1507 imiento como esencia. Es decir, la decoración mural de interiores no es otra cosa que un telón de fondo para un teatro personal. Su efímera existencia, su fragilidad evocadora, su desdoblamiento personal de quien lo invoca y su idiosincrasia lo hacen partícipe de un nuevo secreto contado a voces... En las escogidas palabras, de nuevo, de Antonio Gala descubrimos en su libro 'Ahora hablaré de mi' que: para cada uno, es el lugar donde se le espera. Donde se espera al niño, y el lo sabe. O donde el adolescente encontrará la habitación solitaria como él, donde seguir buscándose. O donde el muchacho, aunque no lo crea o finja no creerlo, encontrará el apoyo contra el que reberlarse. O donde el hombre y la mujer son esperados por su pareja y por los hijos, aunque en apariencia no celebren, como les gustaría, su llegada. La casa es el sitio donde cada cual se encuentra consigo mismo, en una intimidad que fuera había perdido: su asiento predilecto, la tasa de té, la copa habitual, la costumbre tan sutil que a veces ni es echada de menos. Y aquellos que tienen más suerte. Para aquellos y para los demás el caso es que la casa es un escenario con telón de fondo sobre el que representamos nuestra más íntima vida. Y al igual que elegimos qué ponernos para saliera a la calle, de cidimos a la hora de colocar un material u otro sobre el muro para que nos abrigue en esa complicidad expiatoria que les permitimos. Llegados a este punto. Constatando que lo efímero es un mensaje implícito en el revestimiento. Y que la decoración mural no es más, ⦠ni menos que el abrigo de una historia: Mi tesis no es otra que el augurio de un revestimiento nuevo, polivalente, indiscutiblemente perdurable en su efímera existencia, y capaz de adecuar nuestros cambios sensibles sobre su superficie. Las consideraciones que estimaba Ray Bradbury sobre un muro dotado de sensores telepáticos no se escapan del todo a mis consideraciones. Per acercando aún más lo que de ciencia ficción pueda existir a una realidad vertiginosamente cercana. Los materiales a considerar como elementos portadores de cambio, susceptibles de manipular y adecuar a nuestras directrices, no son otros que los elementos lenticulares por el cercano posicionamiento en cuanto al holograma. El propio holograma como material que satisfaga los mensajes de un subconsciente. El papel termo-cromo-sensible, como recurso cambiante. Y como colofían el TMO, dicho de otro modo: Tejido Mimético Interactivo Material capaz de sostener en un soporte del calibre de un papel, la información que previamente se le haya incluido mediante un recurso infográfico electrónico. Finalmente volveremos a remitirnos a un anuncio, en este caso, que estimo de una exquisitez soberbia. El spot de una conocida empresa eléctrica, nos introduce en una habitación en la que un joven empieza a sonreír al rememorar las palabras que de boca de su hermana escuchamos en off: 'hermanito: Me echas de menos? Yo a ti te echo mucho de menos. Y se me ocurrió la idea de enviarte la bombilla de tu cuarto. Cuando te sientas solo, la enciendes; y como es la luz de tu cuarto es como si estuviese aquí. En casa'. Previo a la estimación final que voy a considerar con respecto a la deducción de este nuevo material, como elemento fundamentalmente idóneo para ocupar el más privilegiado puesto entre los revestimientos de la decoración mural, y enlazándolo con la sutil percepción de esa voz en off del mencionado anuncio, decir que, para aquellos incrédulos que sobreestimen lo expuesto, mi abuelo nunca habría podido imaginar que nos pudiéramos hacer una foto, hoy, aquí, y mandarla al instante varios kilómetros más allá de nosotros. Con la conquista del TMO en el mercado de la decoración, el revestimiento nunca más estará cargado de impropias estimaciones técnicas, ni indeseados cambios de gusto. Tan sólo tendremos que obtener la imagen preferida, digitalizarla, manipularla si es nuestro deseo y volcarla sobre el propio material para que ocupe su superficie. Podrá ser un sistema de video, o de imagen fija. Podremos enviárnoslo via mail. O con el móvil, las imágenes de todo aquello que queremos que vista nuestras habitaciones. Y podrán ser tan cambiantes y tan rememorables cómo y cuantas veces queremos porque tan sólo tendremos que tener un buen archivo de esos 'espejismos particulares' para acudir a ellos y mostrarlos en nuestros muros. La decoración mural será totalmente efímera, pero administrada bajo la dosis de nuestro 'yo interno', en un suporte constante y perdurbale con que abrigar nuestro 'yo que habito'. Seamos hombres de futuro. Y que nuestros muros no sean simples cómplices sobre el que colgar el consabido tópico de 'si las paredes hablaran'⦠y que hablen.