HACIA UNA INTERPRETACIÓN DE LA TEORÍA DE LOCALIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE OFICINA EN EL TERRITORIO POST INDUSTRIAL: EL CASO DE BARCELONA.Autor:
MARMOLEJO DUARTE CARLOS RAMIRO.
Año: 2004.
Universidad:
POLITÉCNICA DE CATALUÑA.
Centro de lectura: ETSAB.
Centro de realización: ETSAV, EDIFICI SCI CAMPUS SANT CUGAT DEL VALLÉS.
Resumen: Cuántos no han sido los intentos infructuosos de reconducir los procesos de localización oficinescos hacia emplazamientos específicos. Sólo si somos capaces de escudriñar en los más profundos mecanismos que condicionan los procesos de autoorganización espacial de las actividades urbanas, estaremos en posibilidad de entender las razones subyacentes en su comportamiento locativo. En consecuencia, tendremos, de esta manera, el conocimiento esencial que nos permita planificar, de una manera científica, el devenir de la ciudad, o por lo menos minimizar la incertidumbre en las decisiones inherentes a la gestión urbana. A la vez que estaremos en posibilidad de hacer un uso más efectivo de los recursos escasos, como lo es el propio territorio. Éste es precisamente el espíritu de la disertación que aquí culmina. Hemos avanzado en la línea de interpretar la Teoría de la Localización de las Actividades de Oficina, la cual está por demás inacabada. Nuestra aproximación reduccionista ha enfocado su esfuerzo en detectar el factor esencial que determina la localización de las actividades de oficina, y que es intrínsecamente consustancial a ellas. En este sentido, al inquirir en la naturaleza abstracta de dichas actividades, hemos encontrado que el comportamiento locativo subyace en ella misma. Su naturaleza inmaterial, y más concretamente su dependencia al intercambio de información y conocimiento, principal input y output de su proceso productivo, condiciona ulteriormente la localización. Por tanto, es la interacción presencial, por la cual se transmite la información más cualificada y el conocimiento tácito, la esencia funcional que está detrás del comportamiento locativo de las actividades de la información. Así las cosas, la aglomeración, es decir la reducción del espacio entre los localizadores es, con independencia de las economías de escala y otras extemalidades territoriales, una estrategia para ahorrar energía, y por encima de todo, tiempo. En este sentido, aquellas actividades de oficina con grandes necesidades de interacción presencial tenderán a estar más aglomeradas, mientras que aquellas que verifican su intercambio informativo a través de otros medios, como la telecomunicación, estarán más dispersas. Asimismo, sobre la base de las teorías aglomerativas más recientes, hemos sugerido que el intercambio informativo y cognitivo cara a cara aporta beneficios afiliados a los knowledge spill overs, y a la eficiencia de la comunicación oral y presencial. Por tanto, aquellas actividades de oficina con altas necesidades de intéracción presencial tenderán a extraer más beneficios de la aglomeración, y en consecuencia serán menos susceptibles a los sobrecostes originados por la congestión y el acceso simultaneo a recursos limitados. Muy por el contrario, las actividades de oficina con necesidades de intercomunicación presencial exiguas, no sólo no se aglomerarán con la misma intensidad, sino y sobre todo, tenderán a ser expulsadas centrífugamente por su menor capacidad para afrontar la congestión. De aquí que las dos principales hipótesis nucleares de nuestra teoría se resuman en un enunciado: "las actividades de oficina tenderán a localizarse cerca unas de otras de manera directamente proporcional a la intensidad de interacción presencial que las relaciona e inversamente proporcional a su incapacidad para afrontar las deseconomías que tal aglomeración les ocasiona"