Resumen: Una de las discusiones filosóficas centrales en metaética gira alrededor del valor cognitivo de los enunciados prácticos. Mientras que, en general, no se pone en duda la posibilidad de someter el estudio de los fenómenos de la naturaleza a un escrutinio racional, la posibilidad de establecer algún tipo de conocimiento en relación a las cuestiones prácticas (moral, derecho, política) es todavía hoy un tema de permanente debate filosófico. ¿Hay alguna forma de determinar la verdad o la calidez de los juicios morales? El positivismo sometió esta cuestión a una crítica radical. Todavía hoy encontramos una gran variedad de posiciones en relación a esta cuestión, que afecta tanto a problemas ontológicos (¿existe algún dominio objetivo sobre el que investigar?), como epistemológicos (¿es posible conecer algo en este dominio?). El filósofo y sociólogo
alemán Jürgen Habermas -crítico permanente de la división positivista entre teoría y práctica- ha formulado una propuesta desde la que enfrentar estas cuestiones que tiene la peculiaridad de responder afirmativamente a la segunda de aquellas preguntas sin necesidad de afirmar la primera; pretende defender una posición cognitivista respecto a las cuestiones prácticas, pero sin necesidad de comprometerse con el realismo moral. Esta propuesta encuentra su fundamento filosófico en una particular teoría de la racionalidad (la racionalidad comunicativa) construida sobre una concepción del lenguaje (la pragmática formal) que, a su vez, se apoya en una reinterpretación propia de la teoría de los actos de habla (Austin, Searle), del concepto de regla de Wittgenstein, el interaccionismo simbólico de G.H. Mead y en la tradición hermenèutica alemana (de Humboldt a Gadamer). La tesis doctoral se centra en el estudio y análisis crítico de este núcleo normativo sobre el que se apoya la propuesta filosófica de Habermas. En una primera parte (Caps. 1-3) se presentan los motivos de fondo que mueven la reflexión habermasiana, así como el contexto filosófico en el que ésta se desarrolla. La parte central del trabajo (Caps. 4-8) presenta y analiza los fundamentos filosófico-lingüsticos de la teoría de la racionalidad comunicativa, es decir, el programa de la pragmática formal y, en particular, la teoría del significado que incorpora, intentando mostrar los problemas -tanto constructivos como substantivos- a los que esta propuesta debe hacer frente y que la crítica ha puesto de relieve. Se analizan las revisiones de la teoría que ha introducido Habermas en su obra más reciente, se compara esta teoría con la propuesta de pragmática normativa de Robert Brandom y se formula una hipótesis de solución a los problemas que la teoría del significado de Habermas tiene todavía planteados y que pasarían por hacer un uso más extensivo de diversas categorías conceptuales de las que Habermas dispone ya en su propio sistema. En el último capítulo se analiza la analogía entre 'verdad' y 'corrección normativa' (o justicia) desde la que Habermas quiere dar cuenta de su cognitivismo en cuestiones de razón práctica y se concluye que la reciente autocrítica a la que ha sometido su teoría de la verdad -introduciendo presupuestos débilmente realistas y renunciando a su epistemologización- debería también extenderse a su teoría de la justicia.