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METAFISICA Y ONTOLOGIA

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8 tesis en 1 páginas: 1
  • LA NOCIÓN ARISTOTÉLICA DE FILOSOFÍA PRIMERA.
    Autor: LOZANO DIAZ VICENTE.
    Año: 2003.
    Universidad: BARCELONA.
    Centro de lectura: FILOSOFÍA.
    Centro de realización: UNIVERSIDAD DE BARCELONA.
    Resumen: El objeto de la tesis es nabrar como concibe Aristóteles la Filosofía Primera y qué función desempeña en el conjunto de su pensamiento.La idea fundamental es que del mismo modo que la realidad es una estructura ordenada en la que todos los elementos se organizan a partir de uno originario y fundamentador, el primer motor inmovil o Dios, el sistema de las ciencias que pretenden reflejarla debe poseer la misma estructura, con una de ellas haciendo de elemento originario fundamentador.Esta ciencia es la Filosofía Primera.
  • EL PROBLEMA DEL MAL EN LA FILOSOFÍA DE IMMANUEL KANT.
    Autor: SIRCHIA HELGA.
    Año: 2003.
    Universidad: BARCELONA.
    Centro de lectura: FILOSOFIA.
    Centro de realización: UV.DEPARTAMENTO FILOSOFIA TEORETIVA Y PÁCTICA.
    Resumen: El problema del mal en la filosofía Kantiana coincide con la presencia del mal moral en el hombre; a partir de esta tesis, en la que se funda el trabajo de investigación, y atraves de la lectura y el análisis de algunas obras de Kant, la tesis se propone responder esencialmente a una pregunta fundamental:¿el hombre es bueno e es malo? Para intentar contestar a esta pregunta, la investigación se basa en una metodología multidisciplinar e histórica, de modo quel hilo conductor dela cuestión del mal ha llevado a evidenciar la profunda relación entre diferentes ámbitos filosóficos del pensamiento Kantiano, tales como la filosofía moral, la filosofía de la historia, la filosofía política y del derecho, la antropología y la filosofía de la religión. En efecto , si por un lado la dimensión moral resulta el ámbito pricipuo en el que Kant admite de considerar filosoficamente el mal , su origen y su segnificado para el hombre, por otro lado no solamente la filosofía moral, sino también otros momentos históricos de la evolución del pensamiento Kantiano y otros ámbito disciplinar de su sistema filosófico están ivolucrado en la reflexión que el Autor desrrolló durante muchos años acerca del problema del mal en la naturaleza humana.
  • LA APORÍA EN ARÍSTÓTELES: LOS LIBROS B Y K 1-2, DE LA METAFÍSICA. INTRODUCCIÓN, COMENTARIO Y TRADUCCIÓN.
    Autor: AGUIRRE SANTOS JOSÉ JAVIER.
    Año: 2004.
    Universidad: PAÍS VASCO.
    Centro de lectura: FACULTAD DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN.
    Centro de realización: FACULTAD DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN.
    Resumen: El presente trabajo consta de tres partes: una Introducción general a los libros B y K 1-2 de la Metafísica de Aristóteles, un comentario sistemático de los contenidos de dichos libros, y la traducción de los textos originales, tanto al castellano como el euskera. El comentario se basa en ciertas premisas que, a su vez, son las conclusiones generales de la investigación inicial y que son expuestas en la Introducción. 1,- El tratado B de la Metafísica tiene un carácter fundamentalmente propedéutico dirigido al tratamiento académico de las principales cuestiones relativas a la filosofía primera. 2,- Sobre tales cuestiones Aristóteles posee en unos casos la solución positiva y en otros casos posee un avanzado camino en el proceso de solución. 3,- Las aporías de B sólo puede resolverse desde un plano que supere la tradición filosófica prearistotélica y a partir de los conceptos y doctrinas desarrolladas fundamentalmente en los libros centrales de la Metafísica. 4,- El libro B no se dirige simplemente al tratamiento de cuestiones preliminares de filosofía primera, sino a cuestiones centrales de la misma. 5,- En la exposición de las aporías se dan tres planos de contenidos: las doctrinas naturalistas, las pitagórico-platónicas y las propiamente aristotélicas. 6,- La estructura de las aporías está estrechamente unidad a la actividad institucional de los S.V y IV.
  • LA ESCALERA DA A LA NADA. ESTÉTICA DE JUAN EDUARDO CIRLOT.
    Autor: CORAZÓN ARDURA JOSÉ LUIS.
    Año: 2004.
    Universidad: AUTÓNOMA DE MADRID.
    Centro de lectura: FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS.
    Centro de realización: UAM.
    Resumen: Es una vindicación de la teoría estética formulada en los libros y artículos del crítico de arte y poeta barcelonés Juan Eduardo Cirlot (1916-1973). A partir de la compresión de su teoría simbólica, se trata de articular la lectura sistemática de sus libros sobre , posía y otros con el fin de llegar a conocer cuál es el ámbito de su estudio, desde sus artículos en prensa especializada , su labor como traductor y sus libros de teoría de arte, incluyendo el imprescindible Diccionario de símbolos, Diccionario de los ismos , etc.
  • EROS, KRONOS Y KAIRÓS. HACIA UNA DOCTRINA DE TIEMPO DE F.W.J. SCHELLING
    Autor: RENQVIST ANNA-LENA.
    Año: 2004.
    Universidad: POMPEU FABRA.
    Centro de lectura: INSTITUTO UNIVERSITARIO DE CULTURA.
    Centro de realización: UNIVERSIDAD POMPEU FABRA.
    Resumen: La tesis parte de la hipótesis de que el concepto de tiempo, tal como se expone por pormera vez en el libro IV de la Física aristotélica, es un concpepto insuficiente a la hora de rendir cuenta de toda la complejidad del fenómeno tiempo. A través de una lectura de las doctrinas de tiempo de Aristóteles, Agustín de Hippona se llega a proponer que cada uno de estos discursos esconde un concepto de tiempo desdoblado, o un concepto doble de un tiempo único. Esta ideá queda explicitamente expuesto en la doctrina de tiempo F.J.W.Schelling. Según la tesis aquí mantenida, este concepto doble se impone como categoría indispensable a partir del momento en que se quiere afrontar el enigma de cambio, en terminos de Aristóteles, de la salvación, en terminos de Agustín, o con Schelling, el filósofo principal de este trabajo, del progreso (Fortschritt). Sólo así se puede pensar la vieja aporia evocado por Heráclito, acerca de la identidad y diferencia propio del paso del tiempo. Con ésta noción doble se es capaz de responder, por una parte, al carácter del ser-dividido con respecto a sí mismo - señalado por Aristóteles - propio de la naturaleza en general y de la naturaleza del tiempo en particular, lo cual corresponde a su manera de aparecer, y por otra, su carácter idéntico o "unificado", de ser siempre el mismo, lo cual correspone a la exigencia fundamental para el conocimiento de dicha naturaleza. El papel que aquí juega el primer término del título, Eros, es de índolo esencial, ya que ésta figura mitológica en terminos kantianos de causalidad espontánea o causa incondicional, es el poder capacitado de abrir horizonte futuro, siendo con ello responsable del fenómeno principal de ésta tesis, el tiempo, entendido en este sentido doble de la palabra. Se trata de nociones entre si tan distintas que cabe preguntar con que derecho se piensa que se trate de lo mismo. La respuesta es tan económica como es difícil de manejar: la articulación de un antes y un después por un ahora, o lo que vale a decir lo mismo, de un pasado y un futuro cuyo punto de encuentro es el presente. La articulación de un antes y un después es lo que, por lo común, se entiende por tiempo, aúnque transcurra o no, aunque se ubica dentro o fuera del alma. Según Aristóteles el tiempo no es movimeinto pero algo que acompaña el movimiento. Lo que tienen en común es una estructura extática: el tiempo, igual que el ser-en movimeinto y en cambio, va de algo hacia algo. Pero mientras que el ser en movimeinto va desde un término al otro, el movimiento mismo, y el tiempo con él, nunca está ni en el uno ni en el otro, sino está entre medio. Esto quiere decir que se trata de una éxtasis nunca consumada: se va hacia pero sin lelgar. Kronos no admite unidad porque carece de de la dimensión capaz de presentarla. De ahí que sale un tiempo que marca la vida pero que no es. Esto es la aporía pegada al concepto aristotélico del tiempo: existe y no existe. Es, ya que nos damos cuenta de su paso y o medimos; pero no es, ya que ninguna de sus dimensiones son. Segun Aristóteles esto es así porque el "ahora" es un límite, no en acto sino en potencia. En cuanto tal es lo que separa lo antes de lo despúes, y lo que asegura la naturaleza de tiempo: su transcurrir. Mas para que haya tiempo, además hay que haber una unidad de medida. Esta unidad corresponde al "ahora" como límite en acto, cuya caracteristica reside en la unidad. El ahora en acto uno lo antes y lo despúes, de este modo es como la unidad del núnero, y de ahí la famosa definición del tiempo: el número del movimiento según lo antes y después. El ahora en acto es ttiempo, porque aqquí está su ser, a la vez que no es tiempo, ya que no corresponde a lo que le es natural, no transcurre. Es con éste trasfondo que podemos entender a Agustín cuando dice que el tiempo es presente y nada más. Tres presentes distintos: el pasado como la memoria presente, el futuro como la esera presente, y el presente como la atención presente. Esto corresponde a lo que para Aristoteles era el tiempo medido, o kronos. Para este pensador romano, estos presentes, en ú 8 ltima in 733 stancia, remiten a un tiempo simultáneo que es el eterno presente de Dios. Aquí la medida del tiempo se entiende como instancia de ese eterno presente; y aquí está el enfoque de su análisis. La alternancia entre estos dos modo del tiempo es una condición sine qua non para el fenmeno tiempo. Esto es lo que se expone en la doctrina de tiempo de Schelling. Tomado en su conjunto estos dos tiempos es lo que permite pensar el comienzo junto con la progresión de un pensar, de un decir, de la ciencia o de una práctica cualquiera. Se complementan de tal modo que sin el otro el uno no es nada. Lo que se gesta en un tiempo a modo de un "uno-todo" (hen kai pan), tiene que nacer/caer en otro para poder ser diferenciado y determinado según la sentencia determinatio est negatio. Pero lo que aquí se fragmenta, divdiéndose con respecto a sí mismo, se refiere a una unidad "subyacente". Desde un tiempo a otro no se va de modo continuo sino de modo abrupto: de modo de caída o salto. La puente entre los dos es la facultad eloquentemente apuntado por Platón: la reminicencia, la memoria que ha pasado por el olvido.
  • RAZÓN Y REVELACIÓN. LA RELIGIÓN EN EL PROYECTO FILOSÓFICO DE EUGENIO TRIAS
    Autor: ARJOMANDI RAD ARASH.
    Año: 2005.
    Universidad: POMPEU FABRA.
    Centro de lectura: DEPARTAMENTO DE HUMANIDADES.
    Centro de realización: UNIVERSIDAD POMPEU FABRA.
    Resumen: La crítica actual coincide en señalar al sistema filosófico construido por Eugenio Trías (que se ha dado en llamar filosofía del límite) en la propuesta filosófica mejor trabaja y más innovadora del pensamiento en lengua española de la segunda mitad del siglo veinte. En esta tesis doctoral se estudia uno de los cuatro ámbitos principales del proyecto filosófico de Eugenio Trías; su filosofía de la religión. Este estudio se efectúa, sin embargo, en estrecha conexión con las demás áreas de la obra del filósofo barcelonés y en contrastación con los principales autores clásicos y modernos con los que este pensador dialoga en su obra. Esta tesis viene a estudiar, en suma, cuál es la respuesta de la filosofía del límite al problema razón humana/fenómeno religioso.
  • SOLA SCRIPTURA Y EL DERECHO DE RESISTENCIA EN LA REFORMA CALVINISTA
    Autor: MONJO BELLIDO EMILIO.
    Año: 2005.
    Universidad: SEVILLA.
    Centro de lectura: FACULTAD DE FILOSOFÍA.
    Centro de realización: FACULTAD DE FILOSOFÍA.
    Resumen: La sola scrptura como principio rector de la Reforma Protestante, especialmente en su ámbito calvinista, se establece como fundamento de las propuestas de los autores estudiados (Ponet, Goodman, Mornay y Rutherford) en su reclamación del deber de r existencia contra los tiranos.
  • FACTICIDAD Y RAZÓN. LA DIFERENCIA METAFÍSICO/TRASCENDENTAL EN LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA.
    Autor: GONZÁLEZ FISAC JESUS.
    Año: 2005.
    Universidad: COMPLUTENSE DE MADRID.
    Centro de lectura: FACULTAD DE FILOSOFÍA.
    Centro de realización: UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.
    Resumen: El trabajo enfrenta un doble propósito: metodológico y de contenido. Meteorológicamente quiere poner a la vista que el trabajo de la Crítica de la Razón pura es, en tanto que "crítico", un trabajo de carácter fenomenológico. Esto quiere decir que se trata de un trabajo que pone a la vista el modo de ser la Razón en tanto que concernida pro sí misma y por su inalienable finitud, que es, todo ello, lo que entendemos por su facticidad. La copertenencia por tanto de "objeto" y "método" de la Razón. La facticidad viene a encontrarse en la Crítica en dos respectos. El respecto lógico, el hecho de que el conocimiento en general tiene lugar siempre sólo como reflexión (como logos), marcada pro la estructura fundamental del juzgar. La facticidad del juzgar consiste entonces en el terreno del "tránsito", la articulación misma del juego de las Facultades como finita. Donde una tal articulación que tiene su clave en la finitud de tal juego. En el hecho de que siempre es un cierto "habérselas con" la nada de la Razón; como el sentimiento de (en que consiste) nuestro propio ser en tanto que seres que piensan. Es lo que a nuestro juicio significa la "estructura" "objeto en general". En este respecto lo "metafísico" no es sino la propia facticidad de la lógica en relación a la validez del conocimiento teórico, que es la que asume el sentido de "trascendental". En el respecto teórico-cognoscitivo la facticidad consiste en la finitud del fáctico conocimiento, que tiene lugar siempre y en cada caso en tanto que "teoría", es lo que se expresa en la doctrina de la la autoafección (o del autoconocimiento). La clave del esquematismo está en el hecho de que el conocimiento no puede nunca separarse de su fáctico acontecer, lo que quiere decir que este acontecer, tanto si es empírico como si es trascendental, debe estar afectado por una y la misma finitud, la de la idealidad del fenómeno, que constituye el índice inalienable de toda postración teórica. Tenemos así que ahora la facticidad consiste en la afección, como el "sentimiento" de (en que consiste) nuestro propio ser en tanto que seres que conocen. En este respecto lo metafísico viene a ser la "empericidad" misma del conocimiento, que tiene su clave en el movimiento como el dato mismo de nuestro ser expuesto a la experiencia (en cierto modo de nuestro conocer como "experiencia"). "Empericidad" que profundiza en insiste en la finitud del registro trascendental en el que descansa el discurso de la primera Crítica.
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